Frutos de conversión

Lc 3, 1-20

“…Raza de víboras, ¿quién les enseñó a escapar de la ira de Dios que se acerca?  Produzcan los frutos de una sincera conversión, y no piensen: “Tenemos por padre a Abrahám”. Porque yo les digo que de estas piedras Dios puede hacer surgir hijos de Abrahám. El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; el árbol que no produce buen fruto será cortado y arrojado al fuego”.

“Den frutos de sincera conversión”, “El hacha está puesta a la raíz del árbol” el Bautista, empieza por poner las bases del Reino, y lo primero a lo que llama es a emparejar la propia vida, pero con una verdadera actitud de arrepentimiento, pide frutos de ese arrepentimiento traducidos en obras, no solo en el miedo o en las palabras, deja muy en claro que lo que se buscan son los frutos de la conversión.

Los frutos son cosas muy sencillas y cotidianas para las personas; sencillas si, pero solo si hay verdaderamente arrepentimiento en el corazón, los frutos deberían surgir naturalmente después del arrepentimiento, pues de otro modo es muy complicado vivir lo ‘sencillo’ que Juan menciona.

Romper con las estructuras que me atan a mis pecados habituales, modificar mi manera de hablar o de vestir, moderar los excesos en la vida, el contacto constante y más que diario con Dios, son buenos ejemplos de frutos de una conversión verdadera e importante en nuestra vida.

La figura de Juan en su ministerio es tocada muy brevemente por Lucas, sin embargo aun en esa brevedad es evidente su pasión, su fuego y su compromiso con su función en la vida. Nunca dio un paso atrás en sus denuncias, aunque esto le significó la muerte.

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Preguntas para meditar

¿Cómo está mi actitud de arrepentimiento hoy día?

¿Qué tanto mi conversión se traduce en acciones concretas?

¿Me parezco a Juan en su pasión y entrega?

¿Podría sostenerme en lo que hay que anunciar o denunciar, a pesar de que pudiera perder la vida?

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Oración

“Me arrepiento Señor, haz que tenga mayor dolor”. Muchas veces me pasa desapercibido el arrepentimiento en cuanto a la actitud de mi corazón Señor, y muchas otras me pasa de lado en poner acción después de la actitud.

Dios mío, sé que tú me conoces profundamente y que en realidad soy yo el que me pierdo y me alejo de lo que pensaste para mi, pero te pido tu Espíritu Santo para que me redarguya muy hondo y me enseñe a dolerme por eso y a levantarme y tomar acción, dar los pasos necesarios, lo más pronto para volver a ti. Eres mi anhelo, mi deseo, el tesoro de mi vida, no hay nada que se pueda comparar contigo mi Señor. Amén

Atte. El Gusano arrepentido

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One response to this post.

  1. Hola Gusano arrepentido ;)
    Muuuy bueno!!

    Responder

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