Brillarás como las estrellas

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Estar al frente de otros, enseñar al que no sabe, dirigir a una porción del pueblo de Dios, ciertamente es una tarea demandante, poco agradecida por los hombres, no remunerada o mayormente mal remunerada; y que además de todo requiere una voluntad de hierro, una tenacidad poderosa y mucho mucho mucho amor por los que se pierden de la vida en Dios.

Incluso Jesús dijo: “Que no los llamen Maestros, que no los llamen Padres, que no los llamen Jefes”, pues todo esto solo corresponde a Dios; en realidad hoy en día la gente mira con desdén el dirigir a los extraviados, el empeñar su propia vida para darle una opción diferente y dichosa a los demás; y por otro lado están otros que lo ven como una oportunidad, pero más que una oportunidad para servir lo ven como la posibilidad de “ayudarse de ello”, es decir, sacar un beneficio de ello, y no estoy hablando de una salario, pues la Palabra nos enseña que el que trabaja para el Evangelio, debe vivir del Evangelio; hablo más bien de la posibilidad de poder que ofrece el dirigir, de la fama y la nube de falsa bondad que rodea ese aspecto.

Sin embargo, hay algo que por ningún motivo podemos pasar por alto, y es el hecho de que dirigir personas a Dios, supone una recompensa grande de parte de Dios. En principio Él dice que: “el que convierte a un pecador de su mal camino, salvará su muerte y obtendrá el perdón de una multitud de pecados”, y puesto que siempre estamos en déficit de justicia delante de Dios, es una excelente inversión en la vida terrena, ganar el perdón de multitud de pecados.

Pero hoy me tocó el corazón, de un modo especial, las palabras de Dios a través de mi gran amigo el profeta Daniel, en el capítulo 12 verso 3 “Los maestros resplandecerán como el firmamento y los que enseñaron a muchos a ser justos, brillarán para siempre como las estrellas”.

Si yo pongo toda mi vida para rescatar a las personas de una vida desdichada, esclavizante, limitada y destinada a la muerte; y los dirijo a una vida dichosa, llena de libertad, sin límites y destinada a vivir por siempre; entonces obtendré el librarme de la muerte, que se me perdonen multitudes de mis pecados y además resplandeceré como el firmamento y brillaré para siempre como las estrellas… Definitivamente me quedo. Dios es maravilloso.

“Señor mío, tu sabes que mi vida te pertenece, y yo sé que no me necesitas para hacer tu obra, pero tienes algo conmigo y te lo agradezco, te has empecinado en bendecirme y usarme , como en cada día, hoy te digo: aquí estoy mi capitán, tú mandas, decides y diriges, yo solo acato, te doy gracias por hacer latir mi corazón al compás del tuyo, gracias por dejarme ser testigo del milagroso cambio de esas miradas vacías, en las miradas llenas de tu fuego consumidor, Jesús, tú lo sabes todo, así que tu sabes que TE AMO”

2 responses to this post.

  1. Gracias por hacer latir mi corazón al compás del de mi Papito y por
    llenar mi mirada de tu fuego ese fuego que jamas se consume —–♥

    Responder

  2. Posted by carlos valenzuela on 13 junio 2014 at 11:12 PM

    el Señor bendiga a quienes con estos espacios de evangelización nos permiten conocer la verdad del evangelio
    carlos Valenzuela
    cuenca ecxuador

    Responder

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