Tú puedes dominarlo

Gn 4

El texto de Caín y Abel, es sin duda muy enigmático, pero no cabe duda que el Espíritu Santo, a través de los autores sagrados vuelve a ratificar la misma enseñanza que en el segundo relato de la creación; es fácil que podamos notar los mismos elementos y en el mismo orden: Benevolencia de Dios – Tentación – Pecado – Pregunta de Dios e Intervención – Castigo y Destierro- Protección final de Dios; solo que ahora no se deja a esa ruptura entre hombre, mujer y Dios, sino que se crece hasta la fraternización entre los hermanos, dejando así en claro cómo la raíz del mal va creciendo en todas las relaciones de la raza humana.

Pero quisiera centrar mi reflexión en dos aspectos que me parecen sumamente interesantes. El primero es la llamada de atención que Dios hace a Caín “¿Por qué andas con la cabeza baja? Si obraras bien la llevarías bien alto…” y he aquí algo impresionante “…pero si obras mal el pecado acecha a tu puerta y te acosa, aunque tú puedes dominarlo”.

Podría interpretar agachar la cabeza como un signo de querer ocultar su rostro de Dios, y alzarla como un signo de la seguridad de que Dios me puede ver sin que me afecte en nada; es solo una idea, pero lo que si es cierto es que Dios ofrece a Caín una herramienta maravillosa para vencer la tentación, le dice que se observe a sí mismo, y le dice como interpretarse, le aclara que el pecado acechando no es invisible, que su mismo cuerpo lo expresa, y lo más maravilloso, le dice: “TÚ PUEDES DOMINARLO”

Y la segunda es la respuesta que da Caín a Dios cuando le pregunta por Abel: “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? Y encuentro esto tremendamente iluminador, una vez que Caín cae en pecado, no solo intenta ocultar su rostro de Dios, sino que también intenta desconectarse de su hermano, él es el hermano mayor, y ciertamente el hermano mayo, especialmente en esa cultura, tiene un grado de responsabilidad respecto de los otros, especialmente si solo es uno; pero ahora Caín no quiere saber nada de eso, tiene rabia, quiere que ocurra como si su hermano nunca hubiera existido.

Ahora bien, ¿cómo aplico esto para mi, aquí y ahora? Entiendo que cuando la tentación viene a mí, lo primero que va a buscar, es que oculte mi rostro de Dios, que retire mi mirada de él, que agache la cabeza y me fije en lo terreno más que en lo eterno; y lo peor aún, que cuando yo consiento esto, el acecho del pecado cobra fuerza, me acosa con mucho más rigor, con mucho más rabia, pero aún así, lo puedo dominar. Me queda clarísimo que tengo que estar atento a mis actitudes, pues a través de ellas Dios me puede  mostrar el hoyo al que me dirijo, mi misma persona pone en evidencia mis acciones antes antes, mientras y después de que las realizo.

Por otro lado, ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?, Uff, cuántas veces me he hecho esa misma pregunta, cuántas veces he dicho, es su problema, ¿yo que tengo que ver con él? En fin, encuentro que mientras más cerca estoy de Dios, más me interesan mis hermanos, y aunque ciertamente yo no soy su guardián, me interesa y me plenifica, el poder aportarle algo a otro ser humano, para su crecimiento, su desarrollo, su encuentro con Dios. Pero por otro lado, si mi mente divaga lejos de los planes de Dios, si dejo que la loca hable, entonces se aparta de mis hermanos y de mi corresponsabilidad en su vida.

En resumen, hoy entiendo:

1.- Que debo observar mi propia persona, pues en mis intenciones y acciones, puedo obtener luz sobre lo que me acecha.

2.- Que no retire mis vista de Dios, que no busque ocultar mi rostro del suyo (de cualquier modo ni se puede), pues eso solo fortalece a la tentación.

3.- Que yo puedo dominar la tentación

4.- Que no me desconecte de mis hermanos, que pueda gustosamente dar cuentas de ellos.

Mira mi rostro Papá y déjame mirar el tuyo, no quiero ocultarte nada, obviamente no quiero ocultarte las alegrías y los triunfos, pero tampoco quiero ocultarte mis debilidades, tentaciones y caídas. Gracias por siempre ser paciente, por tu voz, suave y penetrante en mi ser, que me da dirección y seguridad. Enséñame a amar y servir del mismo modo que tú lo haces, o al menos que me parezca un poquito, siempre directo, tajante, exigente, pero a la vez tierno, dulce y pendiente. Quiero abrir mi corazón a mis hermanos, pues tú me has abierto el tuyo.

Atte. El Gusano

2 responses to this post.

  1. Posted by FRANCISCO HERNÁNDEZ on 21 enero 2011 at 2:41 PM

    TU REFLECCION ES MUY INTERESANRE PERO ES MAS VERDADERA YO SIEMPRE TENGO LA OPORTUNIDAD DE DARME CUENTA DE MIS ACCIONES SEAN BUENAS O SEAN MALAS ME QUEDA CLARO QUE DEBO DE ESTAR ATENTO A MIS ACCIONES Y ASI DARME CUENTA CUANDO ESTE AGACHANDO LA CABEZA ANTE DIOS PARA ESCONDER UNA MALA ACCION AUNQUE EL TODO LO VE Y TODO LO SABE HAY QUE ESTAR SIEMPRE ATENTO AL PROGIMO PARA PODER AYUDARLO

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  2. Posted by FRANCISCO HERNÁNDEZ on 19 abril 2011 at 7:50 AM

    OYE SERGIO KISIERA KE PUSIERAS MAS REFLECCIONES PORKE TIENES VARIOS DIAS KE NO HAS PUESTO TE AGRADESCO PORKE ME AN SERVIDO BASTANTE DIOS TE BENDIGA A TI Y A TU FAMILIA

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