Ahí viene el soñador Parte II

Gn 39

Quisiera empezar diciendo que me identifico con José en el capítulo 6, pues dice que era guapo y de buena presencia! jaja

Pero bueno entrando en materia, en este pasaje vemos como un soñador siempre de estar preparado, pues precisamente cuando las cosas van muy bien, cuando todo prospera, cuando los demás empiezan a ver que ‘la mano de Dios está con el soñador’ viene un gran golpe bajo y generalmente ese golpe es una acorralada decisión entre seguir la prosperidad o mantenerse fiel a Dios.

José, después de haber recibido tremendo mal de parte de sus hermanos, Dios lo bendijo tanto, que creció una enormidad en el proceso, llego a ser capataz de los negocios de un reconocido egipcio y todo marchaba de maravilla para él, hasta que tuvo que decidir entre ser infiel a Dios y a su actual jefe, o bien, mantenerse fiel y pagar el precio de una injusticia. Fue así que se mantuvo firme y pagó por esa injusticia que nunca se aclaró, no se supo que fue inocente sino hasta que fue el segundo en todo Egipto. De cualquier modo fue llevado a la cárcel y en la cárcel prosperó y no fue un reo más, el favor de Dios como premio de su fidelidad, siempre lo distinguió del resto.

Siempre que sueñes, permanezcas fiel a esos sueños y la prosperidad empieza a favorecerlos, puedes esperar el golpe bajo, puede ser de personas, de situaciones difíciles, de obstáculos que parecen infranqueables, pero la pregunta en ese momento siempre será la misma, que tan firme y fiel soy, que tanto estoy dispuesto a pagar precios, a veces injustos, con tal de mantener mi fidelidad a Dios y a mis sueños. La fidelidad de nosotros hacia Dios siempre será pagada con la mayor fidelidad de Dios hacia nosotros.

Hoy entiendo que:

1.- Debo de ser inquebrantablemente fiel

2.- Que siempre habrá golpes bajos, pero Dios abre nuevas sendas

3.- Que mi fidelidad siempre será superada por la fidelidad de mi Dios

Papá, he visto esto tantas veces, me has protegido tanto, me has prosperado tanto, que como no permanecer fiel y confiado. Sé que tu sacas cosas buenas de las que me parecen malas, sé que tu ganas cuando todos piensan que vamos perdiendo, gracias por la adversidad, porque he aprendido más en una horas de ella, que en cientos de días prósperos. Lo único que te pido es que no me dejes de tu mano, que me dejes estar junto a ti

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