Ahí viene el soñador IV

Gn 42-50

Es verdaderamente abrumador cuando un soñador empieza a ver concretado aquello que solo eran visiones, ideas, aquello de lo que todo mundo se burlo o por lo que fue tachado de idealista o alucinado.

En esta parte de la historia de José es muy conmovedor ver como él ni siquiera podía contener las lágrimas, tuvo que dejar varias veces la reunión con sus hermanos para retirarse a llorar, pues es verdaderamente abrumador cuando Dios empieza honrar la fidelidad al sueño que nos dio.

Y aunque hay una parte de los precios que se pagaron, que fueron realmente pago puesto que nunca se recuperan, también es cierto que Dios siempre busca restituir lo más posible; por ejemplo, José se perdió de su adolescencia y juventud al lado de su padre, del amor que él le tenía, eso nunca lo podría recuperar, más sin embargo, Dios le permitió vivir 17 años intensos con él y cerrar sus ojos al final, esto es admirable, puesto Jacob ya estaba muriendo antes de saber de José, pero cuando lo vio, dice el texto que el espíritu de Jacob se recobró.

Y por último me llama la atención de cómo José no tiene espacio para el rencor en su corazón, sino que es generoso, generosos al perdonar y generoso en lo siguiente, no hace que paguen sus hermanos por la agresión contra él, simplemente perdona y encuentra la mano de Dios en todo lo que ha ocurrido. Creo que ese es el corazón de un verdadero soñador, un corazón abundante y generoso, que se encuentra tan lleno de la bendición de Dios, que no tiene oportunidad de escatimar el compartir la bendición y el amor que ha experimentado.

Hoy me quedo con:

1.- Ningún precio es demasiado alto con respecto a lo que Dios nos prepara cuando vamos realmente tras Él.

2.- Debo aprender a estar tan lleno de la bendición de Dios que en mi solo quede lugar para la misericordia y la genrosidad

3.- Que la alegría de Dios es abrumadora y que voy a vivir en ella muchísimo más que lo que haya vivido en la tristeza o angustia.

Papá, gracias siempre por tu amor inconmensurable, gracias porque siempre has estado ahí cuando me he sentido perdido y que hago esfuerzos sin sentido, quiero decirte que eres lo que más anhelo y pedirte que me ayudes a no caer y a serte  fiel, enséñame cómo, pues a veces es como si peleara conmigo mismo, pues sé muy bien lo que debo hacer pero algo pasa que también yo quiero bajar los brazos, ¿cómo podría, si has sido tan bueno y tan grande conmigo? Sosténme con tu gracia Papá.

Atte. El gusano del sueño

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