¿Qué tienes en la mano?

Ex 4

—¿Qué tienes en la mano? —preguntó el SEÑOR. —Una vara —respondió Moisés. Ex 4, 2

Cuánto me maravilla el poder y la sencillez de mi Papá, que cuando Moisés le está rengueando y le sale con sus pretextos, de ¿i si no esto? ¿y si no lo otros? que si no me creen, que si no puedo, que si van a pensar que miento. Dios solo le dice ¿Qué tienes en tu mano? y es que tenía en la mano lo usó de un modo tremendo.

Moisés tenía una vara de pastor, es decir, muy poca cosa, pero esa poca cosa puesta en el poder y la gracia del Señor, hizo temblar a Egipto, los hizo pagar el precio de su opresión, pudo partir el mar en dos, detenerlo y cerrarlo de nuevo y acabar así con los enemigos; solo una vara de pastor. Creo que lo mismo hubiera pasado si Moisés hubiera tenido un látigo o un ramo de flores, Dios preguntó ¿Qué tienes en la mano? (que bueno que no le preguntó a mis hijos porque le hubieran respondido cantando …un verde gusano, con qué lo alimentas… En fin) y con poco que traía en la mano consiguió lo que nunca soñó cuando quiso usar su fuerza en el pasado.

Siento esta palabra muy mía, creo que cuando Dios ha querido sacarme de mis necedades y usarme de algún modo, la pregunta siempre ha sido ¿Qué tienes en mano? Y creo que eso le dice a cada corazón dispuesto.

Generalmente nos ponemos muy intensos concentrándonos en las cosas que nos faltan, en conseguir herramientas mejores, he escuchado a cientos de hermanos que renguean igual que Moisés y dicen “No sé esto” o “No me he preparado lo suficiente” etc… pero la respuesta de Dios siempre es igual ¿Qué tienes en la mano? con eso hay, obedece y yo hago crecer lo poco que tienes, no al revés.

Hoy me quedo con:

1.- No renguearle al Señor

2.- No esperar a tener grandes recursos para hacer aquello que Él me llamó a hacer

3.- Ser consciente siempre de lo que tengo a mano y usarlo

Cada vez soy más consciente Papá de lo que has hecho en mi vida, cada vez me doy más cuenta de cómo me has ido llevando cómo aun pequeño siervo, he sido muy terco, muy idealista y desesperado, pero creo que lo único que siempre me ha salvado delante de ti, es que te he creído ciegamente, Tú sabes eso y sé que te gusta, he tenido un corazón siempre abandonado a tu providencia y siempre, siempre, siempre me has sobreabundado, sería un tonto si no cuento con tu bendición o si me quiero auto-proveer. Has usado lo que tenía en la mano, y hoy has puesto más en mi mano, así que aquí sigue para que la usas mi amado Señor

Atte. Tu verde gusano (Espero que si alguien te canta a Ti ¿Qué tienes en la mano? tu puedas responderles “un verde gusano…!” o sea yo!

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