Sabiduría de otro nivel

“Cuando contemplo el cielo, hechura de tus manos, la luna y las estrellas, que has creado, me pregunto: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, ese pobre ser humano para que de él te ocupes?”

Así exclama el rey David en el salmo 8

Mucho hablamos de sabiduría, quisiéramos tener más de ella, ser más sabios, pero en la mayoría de las veces confundimos, el ser más sabio, con tener más conocimiento.
Sin embargo, la sabiduría tiene más que ver con la capacidad de saborear cada situación de la vida, desde la naturaleza, hasta los sucesos aparentemente insignificantes y aquellos muchos más aparatosos.

San Pablo lo expresa de esta manera:
“Más aún, nos gloriamos hasta en los sufrimientos, pues sabemos que el sufrimiento engendra paciencia, la paciencia engendra virtud probada, y la virtud probada engendra esperanza, y la esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio de su Espíritu Santo”. (Rm5,1-5)

Alcanzar cada vez más la sabiduría significa poder sacar provecho de cada situación por adversa que parezca.
El detalle es que crecer en sabiduría dura toda la vida y humanamente se alcanza sólo un poco con muchos años, los viejos llegan a comprender, pero solo un poco y al final de la vida.

Sin embargo, hay un camino más corto, eficiente y mejor, Jesús, cuando estaba a punto de partir, dijo:
“Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, Él los irá guiando hasta la verdad completa… El Espíritu Santo se los enseñara todo” (Jn 16,12-15)

El camino de la sabiduría más profunda y excelente, esa sabiduría que nos abre los ojos para ver más allá de lo evidente, viene directamente del Espíritu de Dios, es como si nos prestara un poco sus sentidos para degustar desde su plataforma las experiencias de nuestro día día.

Hoy le pediré al Espíritu Santo que me ayude a abrir todos mis sentidos a la naturaleza, a los milagros tan cotidianos que por el exceso de costumbre me pasan desapercibidos, que abra mis sentidos al misterio de mi humanidad y de su amor constante hacia mí a pesar de mi pequeñez, pediré ser aún más sensible para poder encontrar cómo mi situación actual me puede llevar a crecer en paciencia, virtud, esperanza y el amor.

Saludos

Atte. El Gusano que quería ser sabio

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